Llega un punto en el que todo empieza a tornarse un poco más oscuro de lo habitual, cuando ves que siempre dan la cara los mismos en los entrenamientos y que el "nivel" se presenta como excusa para esconderse en todos y cada uno de ellos, sin tener en cuenta que desde el último clasificado en el Triatlón Rural de Montesclaros hasta los hermanos Brownlee tienen derecho a estar cansados.
La
falta de voluntariedad en las salidas de bici para entrar al relevo no suelen ser una excepción, las
tijeras de podar siempre están presentes en la piscina para cortar metros y perrear en el bordillo, y mil pretextos a la hora de pasar a tirar en una serie, exceptuando las de 25 en submáxima, claro. En la bici siempre se producirán ataques en cualquier repecho de no más de 2 km, subiendo a bloque, como si estuvieras entrenando con un grupo de juveniles.

Lo peor de todo, es que esto se
está generalizando dentro de las filas del club, en realidad, lleva siendo así los dos últimos años. No sé si es por la
falta de ambición o por el simple
conformismo, o la
comodidad, pero desde luego, es un sentimiento que brota y que me produce repulsión.
Luego lo solucionan todo con decir que te quejas mucho. Puede ser. Pero tengo una cosa muy clara: me sienta como una patada en los c***nes tener que tirar yo las series de
AEM con camiseta nadando y llevar a 3 tíos a pies que se los van tocando sin siquiera llevarla. Llegan al bordillo y respiran cuatro veces fuerte y dicen
"es que voy reventado", y yo me acuerdo de mil dioses y de las madres que los parieron. Día tras día, hace daño psicológico.
Y en frío reflexiono, buscando la diferencia entre entrenar en Toledo y entrenar aquí ¿la hay? Últimamente, lo dudo y mucho. No por la falta de gente, sino por la falta de colaboración. Abundando la moral típica de un tipo llamado
Cadel Evans, al que vinos ayer forzar la voluntariedad ajena subiendo el último puerto, para dar un relevo de ¿300 metros? en la ascensión final a
Luz-Ardiden. Siempre habrá diferencia entre lo
"pícaro" y lo
"descarado", y en tesituras que no se acercan ni de lejos al
semiprofesionalismo, como es el caso, hacen que se abran llagas.
Mañana saldré a entrenar,
probablemente solo, ya que tengo series en llano acoplado y la grupeta quiere hacer la subida al
alto del Piélago. No todos
soportan(mos) las mismas cargas de entrenamiento, un ejemplo fue ayer mismo, en que que fuimos
dos tristes personas a nadar.
¿Y el resto? Ahora también está surgiendo una vertiente que dice que
"nadamos demasiado", luego nos pasa lo que nos pasa, en algunas competiciones salimos bien del primer segmento y en otras nos devoran las pirañas.
¿Cuestión de días? La realidad es que
sólo a medias.
Hasta ahí la reflexión. La semana ha sido monótona, carga, carga, carga... Desde el lunes
post-Alcázar con
5x400 nadando con carrera previa con
15' de ritmo medio, pasando por la salida en bici con un aire asqueroso con
Bautista y las series a pie fuertes del martes (
3x2k, acabando el último a ritmo de
3.18+3.12) o las series brutales de
AEI del miércoles por la noche,
incluímos petardazo en esta sesión, le sumamos 2800 metros de nado extensivo con camiseta ayer y hoy vuelta con
8x100 AEI palas (a
1'09''), después de comerme
3x400 AEM con camiseta. Hay que sumarle también algunas sesiones que no mencionaré por ser poco relevantes. ¿Cómo afrontas esto con la situación descrita antes...? Pues más o menos como
Hushovd en la etapa de hoy, paciencia y constancia.
Como dice la canción:
"Aprendí que las cosas no vienen solas, que se consiguen con trabajo y constancia...".