jueves, 2 de julio de 2020

Letargo

Llevaba tiempo sin escribir, por falta de ganas y de motivos. Si hubiese exprimido mi cerebro, posiblemente hubiese salido algo, probablemente nada bueno, pero sí algo.

Ahora, tras la vuelta a casa y después de haber pasado el estrés de la última semana, haciendo gestiones de todo tipo y preparando la mudanza con contratiempos, puedo sentarme un rato y escribir. También porque ahora compré un portátil nuevo y puedo escribir sin estar pegado a una toma eléctrica.

Han sido meses duros de confinamiento y la progresiva recuperación de la "normalidad", hasta cierto punto, con cambios en el trabajo que hacían más mella psicológica que física, y claro, como todos, hubo días de esos que no te aguantas ni a ti mismo, ni le veías el sentido a nada. De todo se sale. Las etapas se cubren y el tiempo pasa. Algo cambia en ti. Evolucionas, espero, a mejor. Aprendes. Te preparas para lo que venga, "In omnia paratus".

Solo con hielo Tigri
Volver a las raíces, Talavera, días de reencuentros, ver a los colegas, un café o un entreno, o ambas. Correr de nuevo por el camino de la ITV, llano, amplio, de tierra, ¡joder, cómo lo echaba de menos! Dejar que se despierte el gusanillo masoquista poco a poco, de nuevo, ese que estaba hecho un capullo (como alguno con los que estuve hoy). Sufrir y disfrutar, y quitarme los kilos de más que he cogido, que yo diría que me ha encogido la ropa de curro. Por cierto, próximo destino, Madrid.

Con ese pelo pareces, por lo menos, cámara de PP
Hoy, primer día, y ya triple sesión. Quizás porque me lo pedía el cuerpo, o porque hay veces que no sé decir que no. Después de una carreterita desde mi casa hasta Espinosillo, 10k clavaos', ducha, porque no recordaba por qué llamada yo a ese pueblo "La sartén del Diablo", y un café en la sede. Tomarte un café sin que te cagues vivo o que sepa totalmente amargo es un plus. Parecerá una tontería, pero hay pocos sitios de Tenerife donde me haya tomado un café decente. Ver el Tigri y al tito Luidgi y que ya te engañe para ir a hacer unas pesitas en el gimnasio de Noru, y ya puestos, unos metrillos en la Alameda, y coincidir con Solana. Te cagas. Todos los locos vamos a los mismos sitios debe ser. Y por mucho que pase el tiempo, Luidgi seguirá siendo un cabroncete muy salao', del tipo de acabar de hacer un 200 estilos y que te meta prisa para hacer un 200 crol, en piscina de 50, no lo olvidemos.

El programa de esta tarde incluye revisión de bici, puesta a punto y poner los pedales a cargar. ¡Cómo echaba de menos esta mierda!


jueves, 7 de mayo de 2020

Memoria de Pez

Hoy es día 7 de mayo, y seguimos en la Fase Cero de la ya famosa “desescalada”. Sin embargo hay un exceso de confianza y una relajación muy plausible, que no es nuevo. Llevamos una semana desde que se anunciaran las medidas de desconfinamiento, y ya desde antes se percibían. Sin ir más lejos, el sábado pasado fui a cierto supermercado y lo que vi hizo que estuviera rumiando este post día tras día. Una cola de veinte personas para entrar podría ser lo normal. Un hacinamiento de 50 personas esperando para pagar no. Y lo peor de todo,  verlo normal.

Que estemos hasta las pelotas de estar encerrados en casa, no es excusa. El bicho de los cojones sigue fuera, pero, lo hemos olvidado.

En mi barrio ya no hay aplausos, tampoco caceroladas. Y eso que las 20.00 peninsular es son aquí las 19.00 por lo que el argumento de salir a pasear no es válido. He de admitir que tampoco salí nunca a hacerlo en los más de 50 días. Quizás porque me parece hipócrita o quizás porque creo que es mejor hacer una llamada a un colega enfermero o enviarle un WhatsApp a un amigo policía o ser amable y sonreír a la cajera del súper. Y ese silencio conciudadano es síntoma inequívoco de que hemos olvidado cómo estábamos hace un mes.

Celebramos, pírrica mente, que hay “menos de 200 muertos diarios”. ¿Cuánto ocuparían esos ataúdes? Hemos perdido totalmente la conciencia y la consciencia de las dimensiones de lo que estamos pasando, porque esto no se ha acabado. Pero claro, decir esto, es incitar públicamente al odio, o ser pesimista. Nos marean con cifras y siempre hay alguien que miente. Desde el inútil que tenemos como presidente (o que al menos figura como tal) empeñado en que somos los quintos del mundo en hacer test, hasta los medios en los que  raro es que no salga la palabra “ultraderecha”.

Aún no somos conscientes del berenjenal en el que estamos metidos porque los datos se falsean. Desde los contagios diarios, recordemos que el lunes la CAM “notificó” al Gobierno 1 contagiado y publicó en la web 190, hasta las cifras de paro, al no contar con los ER(T)E. Y la mayoría de estos últimos siguen sin cobrar. ¿Quién miente? Los datos de paro nos van a despertar como una hostia a mano abierta en la jeta, y nos vendrá bien para espabilar del sueño cianótico en el que la renta básica nos está sumergiendo. El despertar, que debería ser progresivo, como en el mito de la caverna, será una huida hacia adelante en el que nos quedaremos ciegos, como aquel proverbio que decía: “Los árboles no te dejan ver el bosque”. Una ceguera, que, como el portal de transparencia del gobierno, opaca.

Soy de esos que se ha molestado en buscar en BOE, bien para realizar bien mi trabajo o bien para saber cuándo y cómo cojones ir a correr, y lo que encontré hasta que por fin di con la dichosa orden ministerial de sanidad y transportes, fueron nombramientos de Libre designación (porque “a dedo” queda poco democrático) y no pocos. Pero eso no saldrá en las noticias.

“No corren buenos tiempos para los soñadores”, decía una frase escrita con spray en la pared de mi barrio en Talavera. Parecía casi una premonición, o una inyección de realidad. Realmente, no van a correr buenos tiempos para nadie.

Lo vi el sábado, cuando hubo masificación en las zonas de paseo y deporte, y corrillos, y gente abrazándose. “No miniño” no estamos en ese punto aún. Habrá repunte. Más pronto que tarde. Y eso hará que la rama de la que colgamos sobre el abismo acabe cercenándose.

Por propio egoísmo primero, por falta de planificación segundo, por ausencia de liderazgo tercero, y por puto electoralismo. La forma más fácil de ganar votos es la dinámica de una barra de pub un sábado por la noche (de las de antes) “prometer hasta meter y una vez metido olvidar lo prometido”. Y no se trata de un comunismo encubierto que identifica a los portadores de banderas de España en los coches como decía Carlos Herrera, se trata de saber cuándo se puede y cuándo no se puede ejercer el derecho de reunión. Es muy simple. El problema es que se deja en manos de los ciudadanos la interpretación de unas normas confusas. Si sale bien es gracias al gobierno, si sale mal es culpa de los ciudadanos, o realidad es que pase lo que pase será “pese al Gobierno”. Se ha perdido cualquier tipo de decencia, y el “mando único” es un figurante, las CCAA postulan, sin tino, medidas, y como el ejecutivo, improvisan. Y fallan, como Ayuso con los menús del Telepizza o la reunión de la clausura de IFEMA, pero siempre se habla más de un lado que del otro. Porque igual que digo que Margarita Robles ha hecho que se me pongan los pelos de punta, he sentido vergüenza
ajena leyendo las entrevistas a Celaá en las declaraciones sobre Portugal (que ha al tenido menos contagios por su localización geográfica o que los niños son del Estado) o escuchando hablar a MJ Montero, porque una cosa es el acento y otra la dicción (sobre la semántica y no decir nada con 100 palabras también se podría hablar).


La culpa acabará siendo siempre del individuo, aunque todo el poder se concentre en un Mando Único, y cuando pasa eso, es decir, que quien nos gobierna elude responsabilidades, estamos jodidos. Una vez más prorrogado el estado de Alarma, habría que tirar de hemeroteca, o “Alarma o Caos” y la elección es  “caos en el estado de alarma”, porque lo que nos queda por vivir dista mucho de haber terminado. Ante eso, algunas preguntas, ¿Si hay rebrote la culpa será de los que se opusieron infructuosamente al EdA, léase PP-VOX? Recordemos que los mismos que votaron a favor del Presidente en la investidura le han retirado el apoyo, y otros, están en el aire. Estos tíos (PNV-ERC) hacen buena la frase de Cepión, “Roma no paga a traidores”, salvo que Sánchez no sabía que él era Viriato, y no el cónclave italiano.

Ante tal panorama, solo puedo desearos suerte. Porque la vamos a necesitar. Yo también.

domingo, 19 de abril de 2020

El día que cambió el mundo

Acabo de ver la última fecha de actualización, y he pensado "La madre que me parió, tengo que tener a mis lectores de retrete hasta los cojones de leer la etiqueta del champú mientras hacen sus deposiciones".

Debo admitir que el Covid-19 nos ha pillado a pie cambiado. En diciembre lo veíamos desde la lejanía. En enero cogí "una gripe" con la que me pincharon Trigon y me mandaron una pila de medicamentos (entre ellos azitromicina), la vuelta a la actividad deportiva fue como esas alergias, que como diría el tito Luidgi "te dejan corriendo con medio pulmón". En febrero empezamos a tener la mosca detrás de la oreja y los memes ya no nos hacían ni puta gracia, y en marzo explotó todo.



El fin de semana anterior estuvimos en el sur de Tenerife, haciendo una rutilla por el Barranco del Infierno con Raquelilla y Julen, siendo ajenos y conscientes al cincuenta por ciento de cómo podrían evolucionar las cosas. Durante la semana los nervios iban subiendo por días, como un terremoto en la escala Ritcher, hasta que el sábado, antes de tomar las dos cervezas de despedida de rotación, el jefe entró en la sala y nos dijo "Id cancelando los planes para el finde, que se va a decretar el Estado de Alarma". Al día siguiente volábamos al Hierro a conocer la isla y decidimos dejarlo en stand by, por si acaso.

Recuerdo que ese sábado siguiente aprovechamos para bajar a Santa Cruz a hacer la compra al Mercado de la Recova, o de Nuestra Señora de África, como queráis llamarlo, y el pánico se iba acumulando en los rostros de la gente. Después hicimos la compra en el Lidl, y vimos de primera mano el desabastecimiento que habíamos notado durante la semana anterior. Fueron días de leer mucho y saber poco, de cierto escepticismo, y de hacer cábalas.

Y fue en esos días cuando escribí a una de esas personas que da igual cuánto tiempo lleves sin hablar con ella, porque son amigos de verdad, Juanda, enfermero que trabaja en un hospital Madrid (no voy a decir dónde) mi compañero de habitación en Toledo durante dos años en la Tomás y Valiente.
- Fenómeno, ¿cómo van las cosas por ahí?
- Se respira una calma tensa, pero de momento la cosa está bien.
- Mucho ánimo para estos días, y fuerza de los de azul.

Tres días más tarde volví a escribirle, y la situación que me describió se resumía en "al borde del colapso".

Entre medias, por el grupo de aquellos que empezamos a estudiar juntos como ratas de biblioteca, el de los "Danis" (Hernández, Alarza, Fernández y el que suscribe), H nos comunicaba que se encontraba mal y que creía que había pillado "el bicho".

Al comenzar la semana, y cambiar la rotación, el ambiente en el trabajo se iba enrareciendo, tensión, incertidumbre, no saber muy bien cómo iba a reaccionar, ni la población, ni la enfermedad, ni los mercados.

Entonces fue cuando explotó la pandemia. Empezaron a subir los "casos", los "infectados" y los "muertos" y se empezó a hablar de términos estadísticos, porque, si en algo se parece el Ejecutivo a Stalin, es en la síntesis de la frase "La muerte de un hombre es una tragedia, la de millones estadística".

Me cambiaron la rotación y me enviarón de refuerzo a otro lugar donde no me correspondía pero "era necesario". Lo aceptas aunque no sea justo porque se persigue el "bien común". Pero de entre todo se despierta en ti un pensamiento crítico y empiezas a leer y dejas de ver la tele, y a escuchar la radio. Especialmente cuando ves a Chani Henares renunciar a su puesto en LaSexta o escuchas la palabra "veto" en el programa de Íker Jiménez. Puedes comulgar o no con sus ideas, pero lo único que han dicho de verdad es que llueve para abajo.

Recuerdo que cuando en Madrid se superaron los 3000 muertos comenté a mi pareja Alba "China nos ha metido un gol con las cifras" y los dos asentimos. Fue cuando nos dimos cuenta de la gravedad del asunto. Cuando empezamos a escuchar por los grupos de WhatsApp que casi todos nuestros amigos y conocidos estaban en un ER(T)E. Del mismo modo lo hablaba con Carlos Chichano Álvarez, que curra en un psiquiátrico en Ciempozuelos:
- Tridani, yo creo que llevamos con esta mierda mucho más tiempo del que creemos, que se nos morían los pacientes de neumonía.
- Yo pienso igual que tú, pero no se puede encontrar lo que no se busca.

Dos semanas antes de que se decretara el Estado de Alarma, él consiguió, a través de otro de los amigos del grupo, una mascarilla autofiltrante de las que se usan en los talleres de pintura, y todos sus compañeros se empezaron a reír de él. Como todos en este país.

Mientras tanto Dani H daba pocas señales de vida y no sabíamos mucho de él, primero porque no quería preocuparnos y segundo porque las estaba pasando canutas en la frontera con Francia luchando contra el bicho en el desamparo más absoluto, únicamente apoyado por otro contagiado, Javi, su compañero de piso. Y ellos dos serán otros dos casos más que ni "han sido positivos" ni han sido "altas o inmunizados", pero de nuevo están en el tajo.

Desde Talavera llegaban noticias en principio alentadoras, allí no se estaba cebando mucho con la población, algo que me resultó muy extraño ya que hay cientos de personas que trabajan en Madrid y se desplazan a diario desde un punto al otro. Hablé con mis padres, en ERTE ambos, y ya sabían de casos entre conocidos pero la realidad seguía sin "cuadrar". Entonces descubría a Matthew Bennett en Twitter, que fue el primero que escuché referirse al INFORME MoMo y las cifras reales del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-la Mancha como "ocultas".

Lo bueno de los datos científicos o estadísticos es que son datos, y no cabe interpretación temeraria por parte de un periodista servil o de un partido político. Los miras, los comparas y la realidad va supurando. Otra cosa es que te guste lo que te cuenten esos datos, ahí ya no me meto.

En relación a esto, también pregunté a otra amiga enfermera, Mila, que trabaja en otro hospital de CLM (que tampoco voy a decir cuál es), ya que a través de sus redes pedía ayuda para otro hospital diferente al suyo, que estaba colapsando, el de Alcázar de San Juan. Por su trabajo las cosas también estaban jodidas, pero, una vez más "iban escapando" como podían.

Es cuando piensas: "Si vuela, tiene plumas, y hace cuac....", pues un león no es, igual un buitre disfrazado de pato... pero lo más normal es que se un pato.

Entre medias, nuestra ración de borreguismo ilustrado, bien edulcorado con dosis superfluas de libertad, pizcas de solidaridad y gusto por el trabajo en equipo. Puedes añadirle un poco de amaño del CIS para decorarlo y ya te queda lo que somos, una bomba a punto de estallar.

Deberíamos sacar unas cuantas moralejas de esta situación pero dudo mucho lo que hagamos.

Nos guste o no, estamos recogiendo los frutos de treinta años de cambios legislativos, concesiones y privilegios. Nos han educado en la política del derecho y no del deber. La falacia de la gratuidad y de la superioridad moral de un pensamiento frente a otro. De las no consecuencias. De ser solidarios con lo común y no con lo propio. De pensar como masa y actuar como masa. De apedrear al pensamiento crítico.

Supongo que más de uno habrá visto Guerra Mundial Z, y esa secuencia en la que Brad Pitt habla con un científico israelita y le explica: "Si de los diez miembros que forman el consejo 9 votan a favor, el 10 debe votar en contra y se deben seguir las instrucciones del que votó en contra".

Eso mismo nos pasó en España, solo que el décimo también voto a favor.

lunes, 6 de agosto de 2018

La cresta de la ola

¿Gordo de qué? ¿eh?
Se ha acabado el mes de julio, y, por ende, he finalizado un capítulo importante de mi vida que comenzó hace casi dos años. Dejo Arroyomolinos, el club y el pueblo, y comienzo un mes que a priori será más tranquilo en cuanto a trabajo, con vistas a empezar el día 10 de septiembre en Ávila. 

Desde el "fin" del bloque competitivo de junio y julio, han pasado unas cuantas semanas con algunos entrenos buenos, además, he tenido la posibilidad de volver a entrenar con el grupeto de Talavera, y eso siempre te da un plus. El tito Luidgi, Hectorete, Perales, el tigri Sagan, Alarza, los ciclistas... siempre hay con quien entrenar, o con quien coincidir aunque sea sólo para tomar un café y planear los siguientes días de entreno. 

Después de Banyoles y un rendimiento mediocre, he tenido un par de semanas bastante buenas de carga, acumulando trabajo en las zonas 1 y 2, con vistas a meter un mes de agosto potente en intensidad y volumen para llegar con garantías al campeonato de España de La Coruña. Quizás, el día de inspiración y de mayor rendimiento fuera en el que hicimos la subida de la Boca del Lobo con Luis, Josete y Mario, y en el que llevaba el golpe de pedal fino, pude pestosearles las 4h de ruta
y me empezaba a ver fuerte para Agramón, pero casualidades de la vida, la semana siguiente empezaron a "surgir cosas" que te descentran y hacen que no entrenes como deberías, rematando con un par de días de fiebre... Aún así me recuperé, y sin darle mucha importancia, al día siguiente 120km de bici con la grupeta, completando con Franki y por la tarde me ajustició el enano-cabrón corriendo. Bien. Pues el lunes con una tendinitis de cojones en los tendones de Aquiles. Recordad, las Pegasus no están hechas para correr a 3'15" 3km...

Y eso me ha llevado a hacer una semana de mierda de entrenos, en la que si además sumas rematar la mudanza, despedidas varias y adelantar el curro atrasado te lleva en volandas a hacer una competición como la semana. De mierda. El sábado Agramón, natación sin sensaciones, bici sin fuerza y sin watios (no entiendo por qué se desconfiguró) y la carrera totalmente KO. Hay que sumarle que, como dice el gran Omarete, soy "unlucky Arri", y al acabar la bici, entrando el pueblo me picó una avispa en el cuello. No es excusa porque ya iba totalmente reventado, pero coño, manda cojones. Corrí con miedo, ya que hay veces que me dan reacciones fuertes y se me empieza a hinchar la zona, y mi mayor temor era que pasara eso y se me bloquearan las vías respiratorias. Por suerte no pasé nada... eso sí, me pegué un post meta cojonudo sentado en la carpa de Cruz Roja (y decidieron no pincharme). 

Por la noche T3 con mis Bodegas. Lo necesitaba totalmente. Domingo viaje de regreso a casa, y hoy, empezamos nueva etapa, con más libertad y menos curro, que el descanso también es necesario.

Fotos, Carlos Asensi.

miércoles, 11 de julio de 2018

Páginas

Esta semana acaba un ciclo de 6 semanas fuera de casa (total o parcialmente) que arrancó con el Campeonato de España de Triatlón por Parejas y Supersprint por equipos en Águilas y que no despejó nuestras dudas sobre la permanencia en primera división para el año que viene. 

El sábado competi por parejas junto con Juanra, y el domingo, como dicen los gañanes, "buena sagatina". Conseguí meterme entre los 25 primeros de mi salida y estar en la salida de la final, pero meterte dos supersprint en una hora no es sano para la salud de ningún organismo vivo, y la segunda ronda fui totalmente fundido. 

El finde siguiente clasificatorio de Cáceres, con un circuito duro en bici y donde veía que podía clasificarme con bastantes opciones, pero, ¡ay amigo!, todos los que se apuntaron a última hora... De todas formas, lo que más me mató fueron los cerca de 2km de natación que nos clavaron (y que nadé totalmente de ojete). En la bici di mucho la cara, aunque dentro de los watios establecidos (302w de NP) y a la hora de correr las cuestas abajo del casco histórico me fustigaron, así que de ir totalmente flaman hacia la clasificación, pasé a estar rezándole a Aláh tirado en el suelo. Al final me repuse y acabé, muy mal, muy tocado, y rabioso. Los vastos internos me petaron como dos palomitas en un microondas, y aquí la anotación mental: "Debo ir al fisio, debo ir al fisio, debo ir al fisio...". Si compites mucho, descansas poco y no te cuidas, te pasan cosas así. Mea culpa. 

Esa semana fisio en Móstoles, punción seca y algo mejor, sin estar totalmente bien.

Siguiente finde a Alcalá de Júcar. Por primera vez noté que nadaba bien en la temporada, aunque pagué el haber sido un cagón en la salida, saliendo cuarto del agua a 20" de Óscar y Alberto González Gil, no obstante en el primer kilómetro ya los había cogido. Fuimos a relevos a tope intentando coger a Javi Lluch y que Ferrando no enganchara por detrás. Pero enganchó a final de puerto y después no nos entendimos, y en un palo, cedí. Así que sin fuerzas, me puse a mis watios y conseguí mantenerles hasta el final de la bici donde les cogí en la transi. Al final tercero, aunque con molestias en los vastos... (seguimos jodidos). 
Ocho días después, regional de Cózar. Otra natación buena y una transición rápida me incrustaba en el primer grupo (a excepción de tres escapados que cogimos en el km8 más o menos). La carrera a pie jugándonos los puestos entre Perales, Alberto González Gil y yo. Una cagada en la T2 me dejó demasiado atrás y la importancia de los segundos pesan. Alberto primero, Perales a 5" y yo a 3" de Fran. Subcampeonato de CLM de Sprint. Ni tan mal. 

Siguiente semana de puesta a punto y de hacer poco, con un viaje programado a Valencia con los amigos y reset mental. Sé que no era lo mejor, pero "era lo que había". 

Y el finde pasado, Campeonato de España de Triatlón Sprint y Acuatlón. Viaje larguísimo hasta Bañolas con Óscar e incógnitas sobre cómo estaríamos. 

Sábado pasado por agua, que auguraba carrera de supervivencia. Natación cojonuda hasta la segunda boya, de hecho me doy cuenta de que voy a pies de Héctor por el gorro y el mono (y el pendiente), pero de ahí en adelante empiezo a perder fuelle y pierdo hasta los pies de Javito en los últimos 50m antes de la transición. Los errores se pagan. Y no fui capaz de entrar en ese grupo, que a la postre entraría en el grupo de cabeza. Para colmo de males, casi talego dos veces, y fui totalmente cuadrado toda la bici. Salvé la caída, pero la cabeza no funcionaba. Carrera muy lejos del grupo de cabeza y de hacer un puesto decente... Domingo casi sin fuerzas el acuatlón, y toda la buena natación del sábado se fue al carajo el domingo. Nadé estrepitosamente mal y remonté algo a pie. En mi línea, seguimos siendo élite de relleno.

Dije que no me iba a obsesionar con los resultados de este año, que lo importante ya estaba hecho, que era aprobar la oposición, y es totalmente cierto, aunque siempre quiera más. De ahí el sabor agridulce del último fin de semana. 

Ahora unas semanas de entrenamiento entre Arroyo y Talavera y el día 31 cerraremos otro capítulo de mi vida. Dejamos el trichalete y volvemos a casa 5 semanas antes de incorporarnos a Ávila.

domingo, 27 de mayo de 2018

Ad Augusta Per Angusta

Un mes da para mucho...

Después del rebote del no-triatlón de Talavera, y de hacer algunas declaraciones para la radio en el programa de Junior, tocaba centrarse en lo importante. ¿Qué es lo importante? Pues los psicotécnicos de la escala básica de policía que eran -vaya coincidencia- el mismo día que la Copa del Rey de Triatlón. La semana fue muy suave en cuanto a entrenos y muy fuerte en cuanto a horas en la biblio, no tanto en volumen, sino como en intensidad. Y las consecuencias, ese estrés maldito, y la ansiedad que he tenido entrenando de todas las formas y colores. Sí, nunca me había pasado, y no, no se me van a caer los anillos por admitirlo. 

Total, que llegó el día previo a los psicotécnicos y a la copa. Dejas todo preparado, te metes en la cama, duermes poco y mal, vas al examen hasta el culo de cafeína, lo haces, sales con buenas sensaciones, recoges a tu compi de equipo Curro y salís los dos cagando melodías a Águilas. Comimos deprisa y de pie, en diez minutos en una gasolinera de Hellín. Llegamos justos allí para que él compitiera en open, a las 17.15 y yo pude ir a "descansar" 30' al albergue, ya que salíamos a las 19.54. Preparar las cosas, pasar los controles, calentar poco y mal... Y sufrir las consecuencias en la carrera.

Creo que nunca me he sentido tan inútil nadando, descolgándome antes de llegar a la primera boya y remando a contracorriente todo el tiempo. Hasta el pobre Romo tuvo que venir a empujar al saco de mierda flotante que era en ese momento. En la bici, ni un relevo, bastante tenía con aguantar, con Álvaro y Severo protegiéndome. Y corriendo, fue lo único que hice medio dignamente, empujando a Óscar que se pegó la bici entera junto con Romo. 

Prom. XI INEF Toledo, el gran Samu.
Al día siguiente seguía sufriendo las consecuencias del estrés del día anterior en el relevo, y también la mala suerte. Nadé como un leño y talegué en bici. No sé muy bien cómo, pero tengo la impresión de que uno de los pies se me fue (había metido un pie dentro de la zapa y el otro por encima) y contra el suelo. Dolió, la cadera izquierda, hombro derecho y el pie izquierdo reventado. Aún así acabé, cagándola, porque perdí 8 puestos y unos puntos valiosísimos para el club... pero acabé. Después el pie se me puso como una bota, esguince y un dedo del pie que aún me molesta. 

Semana siguiente a Fuente Álamo, en la que lo único que hice fue pesas y nadar, y 20' corriendo muy suave el viernes. Y ese viernes fue la bendita noticia: oposición aprobada, en septiembre a Ávila. 

Fue una sensación extraña, y salió todo el estrés de este año más los dos años anteriores. Grité, lloré, me llamaron veinte personas... el teléfono ardía. Después viaje a Albacete, cena con los Brownlees de Harvardcete y al día siguiente Fuente Álamo y Bodegas. Había que celebrar cosas. El triatlón fue lo de menos. Salí mal del agua, esta vez, por la rotura de las gafas, y la bici a degüello, ya que no sabía si podría correr o no. El resumen del triatlón fue que me lo pasé bien, el puesto, 19, creo, pero con buenas sensaciones. 

Y después, celebraciones varias y un par de semanas de entrenos buenos que concluyen hoy, de cara a las 4 semanas de competiciones que vienen por delante. Visitas de buenos y viejos amigos, salidas de bici con locos de la bici, barbacoas un lunes y mucho, mucho sufrimiento. Porque si dices Fernando Alarza hablas de un crack mundial, pero también de un amigo, y a la vez, es sinónimo de que vas a llegar a casa haciendo eses. Así fue. El sábado 19 salida con la grupeta con un Casti totalmente engorilado, domingo salida con otros cuantos bestias y completando con Fer hasta las 3h30'. El lunes barbacoa de celebración/despedida con los Triarroyitos, y se portaron como lo que son, unos cracks de personas, se los echará de menos. 


La siguiente semana, dura de natación, con 25k programados. Pero... ¡ay amigo!, si te encuentras con el bicho... pues bicheas. 

El sábado nos dio un buen correctivo al tito Luidgi y a mí, y hubo risas varias cuando no entendí el entreno que íbamos a hacer. Calentamiento de unos 20', y luego 1x30' y luego otra de 1x5'. Bueno, eso era lo que entendí yo. Lo que realmente había era 1x30' y luego 6x(5' + 5' suave). Así que cuando se acaba la primera serie y digo "ya está hecho" se empezaron a descojonar. Normal. Lo único que podía hacer era agarrarme como pudiera a la rueda, y ver cómo las watios subían y subían, proporcionalmente a mi dolor de patas. No somos conscientes de lo que andan los tíos ITU hasta que te aprietan un poco en la salida de una rotonda... y ves picos de 800 y quieres llorar. Literalmente

Luidgi, ¿qué hicimos para merecer esto? Jaja

Por la tarde la idea era ir a correr, pero me animé a ir a nadar con el bicho... y sí, me volvió a hacer tabaco por segunda vez en el día. Casi poto, y eso que yo iba con palas y aletas. A la salida heladito con el tito Luidgi en la Jijonenca, y visitas familiares varias. 

Y por fin, hoy, día a priori fácil, de rodar largo y ya... Piélago rellenando por la Pueblanueva, con Franki "La perla" Perales y el bicho, y otra serie de 20' fuertecita a rueda, hasta que peté. Sumando otros 104km con 1300 positivos. 

Mi dolor de patas sólo es comparable a la felicidad de haber aprobado. 

lunes, 30 de abril de 2018

La sombra de Triatlón de la Cerámica

Como ya escribí en las RRSS, el triatlón de Talavera fue el último y bochornoso capítulo del circo en el que se está convirtiendo el triatlón en los últimos tiempos. No podemos decir que sea nuevo, pero tampoco debemos permitirlo, ni mucho menos, mirar hacia otro lado, ni escudarnos en el "es que lo estaban haciendo todos". 

Para entender esto último hay que partir de un punto básico, y es el de la educación. Muchos dicen que a los triatletas que competimos, a un nivel medio, como el que escribe, como en el más alto, Alarza o  Arévalo, nos ha forjado el carácter el Tajo. Quizás sea así, o quizás compartamos una serie de valores que en nuestra actual y decadente sociedad se está perdiendo. Y de ahí mi enfado, mostrando la rabia y la impotencia de querer correr en casa, querer hacerlo bien y que por decisiones, no se tome. 

Lo primero, aclarar, que los primeros responsables somos "nosotros", como competidores y triatletas, los responsables del escarnio que se vivió ayer por la mañana. "Somos" los únicos culpables de no respetar las normas, pero, desde luego, no los únicos. 

Aclarado este primer punto. Vamos a ver qué fue lo que pasó ayer (y en días anteriores).

PRECEDENTE: 
Siempre que se ha hecho el triatlón de Talavera, o al menos en las últimas cuatro ediciones ha llovido y el río ha llevado corriente, por lo tanto, no es algo nuevo para ninguno de los estamentos de la prueba: Corredores, Organización, Jueces y Empresa de Cronometraje. 

Durante los días previos se veía, sabía y no había que ser Stephen Hawking para saber que el río iba a llevar corriente, fuerte, pero perfectamente nadable. Por lo tanto, que me lo diga alguien sin estar dentro del agua me toca mucho las narices.  

EL MISMO DÍA:
Consecución de errores de todas las partes.
- Los jueces llegan a la prueba entre las 9.30 y las 9.45, es decir, casi después de lo que lo hacemos los competidores.
- Los bomberos llegan con la zódiac a las 10.30 por orden del Ayuntamiento (tarde).
- La organización no contacta con el club de piragüismo Talak para tener asistencia dentro del agua (principalmente porque no iba a ser necesario, ni tampoco diseña un plan de contingencia). 

Hecho este inciso continuamos con el desarrollo de los acontecimientos.

Me tiro al agua a calentar a las 10.45, nado un poco, me salgo, me vuelvo a tirar y salgo nadando hacia la isla desde donde se iba a dar la salida. Antes de llegar a la altura de las boyas de salida me paran otros 3-4 competidores y me avisan de que los jueces nos están sacando del agua. Incomprensiblemente, bajamos por el río hasta salirnos del agua. Allí nos sacan de la orilla y de una manera improvisada se hace una charla técnica sobre la modificación del recorrido y se llega a hablar de suspender el segmento de natación por la corriente. 

Todo esto sin tener un megáfono y sin escuchar absolutamente nada.  

Cuando tienes cara de gilipollas
Atónitos seguimos fuera del agua. Son más de las 11 de la mañana (es decir, ya llevo 20' a remojo y totalmente pasmado por tener que estar quieto en la orilla). Vemos cómo los bomberos cambian las boyas de sitio. Esa decisión sigue sin convencer a los jueces. Vuelven a cambiar las boyas. Ya son las 11.10. Nos meten en el agua. Volvemos a ver un tercer cambio de boyas. Estamos cerca de 15' esperando a ver qué cojones pasa. Nadie dice nada. Hace frío y estamos temblando todos. Nos intentamos distribuir por la orilla, pero el talud y las piedras hacen imposible permanecer flotando sin movernos y alineados. Pasan los minutos, nos advierten que nos echemos para atrás en un hueco inexistente. Y como suele pasar, de repente y sin previo aviso, la bocina. Esto ocurre sobre las 11.25, es decir, llevo parado, mojado y casi hipotérmico cerca de 45' gracias a una serie de horribles decisiones.

El resto, se puede ver en el vídeo. Me peleo cerca de 2' con gente que está acortando en la boya y que se me echa encima desde la izquierda atajando. Cuando consigo dar la boya la cuerda casi se me enreda en el pie derecho. La gente se agarra a ella y se desplaza. 

La sensación de hacer las cosas legales es de SER GILIPOLLAS. 

Y como le decía a Carlos Asensi en meta "nadie se ha saltado la boya". La realidad es que empiezo a pasar a grupos y grupos en el cerro negro que no hacen ni el intento de seguir la rueda, ¿nivel o más bien remordimientos por haber hecho trampas? Los que me conocen saben que prefiero quedar el 80º a hacer trampas, y ayer, tuve que salir cerca de esa posición en el agua. 

El resto de la prueba, casi anecdótico. 

Y ahora las cuestiones principales:
¿Cómo se plantea suspender la natación a la hora de inicio de la prueba cuando ya están los nadadores en el agua calentando?
¿Qué se ha estado haciendo antes para no tomar esa determinación con, al menos, 30' de antelación al inicio de la prueba?
¿Por qué se altera tres veces el recorrido hasta que cuadra con el criterio de los jueces (que no sabemos cuál es ni en base a qué se tomó)?
¿Por qué éste año sí se considera que hay una corriente excesiva y otros años no?
¿Por qué se decide modificar el recorrido y acortar la natación cuando SE SABE DE SOBRA la particularidad del recorrido de natación? 
¿Por qué no había suficientes jueces en todos los puntos del recorrido si éste no se ha modificado (a excepción de la natación, desde las primeras ediciones) en los últimos 10 años?
¿Por qué, teniendo los antecedentes, no se ha puesto una piragua en la boya, o se ha dispuesto un recorrido con un doble giro de 90º y no uno de 180º? 
¿Para qué llevamos un chip si luego las clasificaciones y los parciales son un chiste?

El triatlón de Talavera siempre ha tenido esta peculiaridad, igual que el de Alpe D'Huez tiene sus 21 curvas, y no por eso te ponen a dar vueltas por el plano de Bourg D'Oissans, por lo tanto, me parece una cagada en toda regla. Lo de ayer, no se puede considerar triatlón, fue una broma pesada. 

Me parece bien la promoción del triatlón, pero estamos en una prueba del circuito regional, por lo tanto, el que no pueda nadar y remotar el río, que se apunte a los triatlones de promoción de Santander Series, Triwhite o cualquier otra variante de los mismos.