domingo, 27 de mayo de 2018

Ad Augusta Per Angusta

Un mes da para mucho...

Después del rebote del no-triatlón de Talavera, y de hacer algunas declaraciones para la radio en el programa de Junior, tocaba centrarse en lo importante. ¿Qué es lo importante? Pues los psicotécnicos de la escala básica de policía que eran -vaya coincidencia- el mismo día que la Copa del Rey de Triatlón. La semana fue muy suave en cuanto a entrenos y muy fuerte en cuanto a horas en la biblio, no tanto en volumen, sino como en intensidad. Y las consecuencias, ese estrés maldito, y la ansiedad que he tenido entrenando de todas las formas y colores. Sí, nunca me había pasado, y no, no se me van a caer los anillos por admitirlo. 

Total, que llegó el día previo a los psicotécnicos y a la copa. Dejas todo preparado, te metes en la cama, duermes poco y mal, vas al examen hasta el culo de cafeína, lo haces, sales con buenas sensaciones, recoges a tu compi de equipo Curro y salís los dos cagando melodías a Águilas. Comimos deprisa y de pie, en diez minutos en una gasolinera de Hellín. Llegamos justos allí para que él compitiera en open, a las 17.15 y yo pude ir a "descansar" 30' al albergue, ya que salíamos a las 19.54. Preparar las cosas, pasar los controles, calentar poco y mal... Y sufrir las consecuencias en la carrera.

Creo que nunca me he sentido tan inútil nadando, descolgándome antes de llegar a la primera boya y remando a contracorriente todo el tiempo. Hasta el pobre Romo tuvo que venir a empujar al saco de mierda flotante que era en ese momento. En la bici, ni un relevo, bastante tenía con aguantar, con Álvaro y Severo protegiéndome. Y corriendo, fue lo único que hice medio dignamente, empujando a Óscar que se pegó la bici entera junto con Romo. 

Prom. XI INEF Toledo, el gran Samu.
Al día siguiente seguía sufriendo las consecuencias del estrés del día anterior en el relevo, y también la mala suerte. Nadé como un leño y talegué en bici. No sé muy bien cómo, pero tengo la impresión de que uno de los pies se me fue (había metido un pie dentro de la zapa y el otro por encima) y contra el suelo. Dolió, la cadera izquierda, hombro derecho y el pie izquierdo reventado. Aún así acabé, cagándola, porque perdí 8 puestos y unos puntos valiosísimos para el club... pero acabé. Después el pie se me puso como una bota, esguince y un dedo del pie que aún me molesta. 

Semana siguiente a Fuente Álamo, en la que lo único que hice fue pesas y nadar, y 20' corriendo muy suave el viernes. Y ese viernes fue la bendita noticia: oposición aprobada, en septiembre a Ávila. 

Fue una sensación extraña, y salió todo el estrés de este año más los dos años anteriores. Grité, lloré, me llamaron veinte personas... el teléfono ardía. Después viaje a Albacete, cena con los Brownlees de Harvardcete y al día siguiente Fuente Álamo y Bodegas. Había que celebrar cosas. El triatlón fue lo de menos. Salí mal del agua, esta vez, por la rotura de las gafas, y la bici a degüello, ya que no sabía si podría correr o no. El resumen del triatlón fue que me lo pasé bien, el puesto, 19, creo, pero con buenas sensaciones. 

Y después, celebraciones varias y un par de semanas de entrenos buenos que concluyen hoy, de cara a las 4 semanas de competiciones que vienen por delante. Visitas de buenos y viejos amigos, salidas de bici con locos de la bici, barbacoas un lunes y mucho, mucho sufrimiento. Porque si dices Fernando Alarza hablas de un crack mundial, pero también de un amigo, y a la vez, es sinónimo de que vas a llegar a casa haciendo eses. Así fue. El sábado 19 salida con la grupeta con un Casti totalmente engorilado, domingo salida con otros cuantos bestias y completando con Fer hasta las 3h30'. El lunes barbacoa de celebración/despedida con los Triarroyitos, y se portaron como lo que son, unos cracks de personas, se los echará de menos. 


La siguiente semana, dura de natación, con 25k programados. Pero... ¡ay amigo!, si te encuentras con el bicho... pues bicheas. 

El sábado nos dio un buen correctivo al tito Luidgi y a mí, y hubo risas varias cuando no entendí el entreno que íbamos a hacer. Calentamiento de unos 20', y luego 1x30' y luego otra de 1x5'. Bueno, eso era lo que entendí yo. Lo que realmente había era 1x30' y luego 6x(5' + 5' suave). Así que cuando se acaba la primera serie y digo "ya está hecho" se empezaron a descojonar. Normal. Lo único que podía hacer era agarrarme como pudiera a la rueda, y ver cómo las watios subían y subían, proporcionalmente a mi dolor de patas. No somos conscientes de lo que andan los tíos ITU hasta que te aprietan un poco en la salida de una rotonda... y ves picos de 800 y quieres llorar. Literalmente. 

Luidgi, ¿qué hicimos para merecer esto? Jaja

Por la tarde la idea era ir a correr, pero me animé a ir a nadar con el bicho... y sí, me volvió a hacer tabaco por segunda vez en el día. Casi poto, y eso que yo iba con palas y aletas. A la salida heladito con el tito Luidgi en la Jijonenca, y visitas familiares varias. 

Y por fin, hoy, día a priori fácil, de rodar largo y ya... Piélago rellenando por la Pueblanueva, con Franki "La perla" Perales y el bicho, y otra serie de 20' fuertecita a rueda, hasta que peté. Sumando otros 104km con 1300 positivos. 

Mi dolor de patas sólo es comparable a la felicidad de haber aprobado. 

lunes, 30 de abril de 2018

La sombra de Triatlón de la Cerámica

Como ya escribí en las RRSS, el triatlón de Talavera fue el último y bochornoso capítulo del circo en el que se está convirtiendo el triatlón en los últimos tiempos. No podemos decir que sea nuevo, pero tampoco debemos permitirlo, ni mucho menos, mirar hacia otro lado, ni escudarnos en el "es que lo estaban haciendo todos". 

Para entender esto último hay que partir de un punto básico, y es el de la educación. Muchos dicen que a los triatletas que competimos, a un nivel medio, como el que escribe, como en el más alto, Alarza o  Arévalo, nos ha forjado el carácter el Tajo. Quizás sea así, o quizás compartamos una serie de valores que en nuestra actual y decadente sociedad se está perdiendo. Y de ahí mi enfado, mostrando la rabia y la impotencia de querer correr en casa, querer hacerlo bien y que por decisiones, no se tome. 

Lo primero, aclarar, que los primeros responsables somos "nosotros", como competidores y triatletas, los responsables del escarnio que se vivió ayer por la mañana. "Somos" los únicos culpables de no respetar las normas, pero, desde luego, no los únicos. 

Aclarado este primer punto. Vamos a ver qué fue lo que pasó ayer (y en días anteriores).

PRECEDENTE: 
Siempre que se ha hecho el triatlón de Talavera, o al menos en las últimas cuatro ediciones ha llovido y el río ha llevado corriente, por lo tanto, no es algo nuevo para ninguno de los estamentos de la prueba: Corredores, Organización, Jueces y Empresa de Cronometraje. 

Durante los días previos se veía, sabía y no había que ser Stephen Hawking para saber que el río iba a llevar corriente, fuerte, pero perfectamente nadable. Por lo tanto, que me lo diga alguien sin estar dentro del agua me toca mucho las narices.  

EL MISMO DÍA:
Consecución de errores de todas las partes.
- Los jueces llegan a la prueba entre las 9.30 y las 9.45, es decir, casi después de lo que lo hacemos los competidores.
- Los bomberos llegan con la zódiac a las 10.30 por orden del Ayuntamiento (tarde).
- La organización no contacta con el club de piragüismo Talak para tener asistencia dentro del agua (principalmente porque no iba a ser necesario, ni tampoco diseña un plan de contingencia). 

Hecho este inciso continuamos con el desarrollo de los acontecimientos.

Me tiro al agua a calentar a las 10.45, nado un poco, me salgo, me vuelvo a tirar y salgo nadando hacia la isla desde donde se iba a dar la salida. Antes de llegar a la altura de las boyas de salida me paran otros 3-4 competidores y me avisan de que los jueces nos están sacando del agua. Incomprensiblemente, bajamos por el río hasta salirnos del agua. Allí nos sacan de la orilla y de una manera improvisada se hace una charla técnica sobre la modificación del recorrido y se llega a hablar de suspender el segmento de natación por la corriente. 

Todo esto sin tener un megáfono y sin escuchar absolutamente nada.  

Cuando tienes cara de gilipollas
Atónitos seguimos fuera del agua. Son más de las 11 de la mañana (es decir, ya llevo 20' a remojo y totalmente pasmado por tener que estar quieto en la orilla). Vemos cómo los bomberos cambian las boyas de sitio. Esa decisión sigue sin convencer a los jueces. Vuelven a cambiar las boyas. Ya son las 11.10. Nos meten en el agua. Volvemos a ver un tercer cambio de boyas. Estamos cerca de 15' esperando a ver qué cojones pasa. Nadie dice nada. Hace frío y estamos temblando todos. Nos intentamos distribuir por la orilla, pero el talud y las piedras hacen imposible permanecer flotando sin movernos y alineados. Pasan los minutos, nos advierten que nos echemos para atrás en un hueco inexistente. Y como suele pasar, de repente y sin previo aviso, la bocina. Esto ocurre sobre las 11.25, es decir, llevo parado, mojado y casi hipotérmico cerca de 45' gracias a una serie de horribles decisiones.

El resto, se puede ver en el vídeo. Me peleo cerca de 2' con gente que está acortando en la boya y que se me echa encima desde la izquierda atajando. Cuando consigo dar la boya la cuerda casi se me enreda en el pie derecho. La gente se agarra a ella y se desplaza. 

La sensación de hacer las cosas legales es de SER GILIPOLLAS. 

Y como le decía a Carlos Asensi en meta "nadie se ha saltado la boya". La realidad es que empiezo a pasar a grupos y grupos en el cerro negro que no hacen ni el intento de seguir la rueda, ¿nivel o más bien remordimientos por haber hecho trampas? Los que me conocen saben que prefiero quedar el 80º a hacer trampas, y ayer, tuve que salir cerca de esa posición en el agua. 

El resto de la prueba, casi anecdótico. 

Y ahora las cuestiones principales:
¿Cómo se plantea suspender la natación a la hora de inicio de la prueba cuando ya están los nadadores en el agua calentando?
¿Qué se ha estado haciendo antes para no tomar esa determinación con, al menos, 30' de antelación al inicio de la prueba?
¿Por qué se altera tres veces el recorrido hasta que cuadra con el criterio de los jueces (que no sabemos cuál es ni en base a qué se tomó)?
¿Por qué éste año sí se considera que hay una corriente excesiva y otros años no?
¿Por qué se decide modificar el recorrido y acortar la natación cuando SE SABE DE SOBRA la particularidad del recorrido de natación? 
¿Por qué no había suficientes jueces en todos los puntos del recorrido si éste no se ha modificado (a excepción de la natación, desde las primeras ediciones) en los últimos 10 años?
¿Por qué, teniendo los antecedentes, no se ha puesto una piragua en la boya, o se ha dispuesto un recorrido con un doble giro de 90º y no uno de 180º? 
¿Para qué llevamos un chip si luego las clasificaciones y los parciales son un chiste?

El triatlón de Talavera siempre ha tenido esta peculiaridad, igual que el de Alpe D'Huez tiene sus 21 curvas, y no por eso te ponen a dar vueltas por el plano de Bourg D'Oissans, por lo tanto, me parece una cagada en toda regla. Lo de ayer, no se puede considerar triatlón, fue una broma pesada. 

Me parece bien la promoción del triatlón, pero estamos en una prueba del circuito regional, por lo tanto, el que no pueda nadar y remotar el río, que se apunte a los triatlones de promoción de Santander Series, Triwhite o cualquier otra variante de los mismos.


domingo, 18 de marzo de 2018

Minots y mascletás

Ha empezado la temporada, y tal y como describía en el post de hace un mes y medio, sigo sin encontrar esa regularidad buena y constante que te hace andar a la fuerza. Siempre sigue habiendo una razón por la que no entrenar los 7 días de la semana y fumarme sesiones extensivas que te hacen aguantar las competis y no reventar como un sapo en ellas. 

Entre medias, la entrevista de la PN, mucha tensión, una prueba complementaria de esfuerzo que tuve que enviar a la DFP por "anomalías cardíacas" que al final resultaron no ser nada (99€ de "nada"). Y mucha tensión. Es como estar en el ojo de un huracán, hay una aparente calma, pero ves vacas volando a tu alrededor. 

Empezamos en el Duatlón de Rivas con un DNF, pinchazo en la rueda delantera, salvando una caída en una curva de milagro. La carrera no había ido muy allá, pero bueno, era la primera vez que me ponía el dorsal, tampoco podemos pedir más. 
Siguiente semana el Clasificatorio para el CE de Duatlón Élite, en la prueba más dura que recuerde hasta la fecha: mucho frío, rachas de viento, y una manta de agua constante. El terreno súper encharcado y jugando peligrosamente con la hipotermia. Salí demasiado cagón y lo pagué, me quedé a 10" de enganchar el grupo que se clasificó completo, 12km con otro a relevos manteniendo y al final se nos fueron. Lástima, porque entré el 17 y a 5" hubiese entrado el 15 y conseguido el billete. Al palo.

El problema vino en el "post" Tomelloso. Estuve totalmente destruido a nivel estomacal, sin poder comer nada hasta las 20.00 (y la prueba acabó a las 11), añadiéndole un bajón de defensas brutal, y un malestar que se tradujo en la siguiente semana en un catarro de tres pares de huevos. Por suerte se canceló Boiro por el temporal, así que ese finde pude recuperar un poco. No obstante, el domingo fui a peor y esta semana ha sido un total fiasco, lunes y martes prácticamente perdidos, y el miércoles me animé a hacer unas series en la pista... acabando totalmente calado y recayendo del problema estomacal. No pintaba nada bien para Marchamalo... y así pasó. 

Aquí las cosas iban bien 

Ayer completé un pleno de 10 días de las últimas tres semanas en las que cada vez que me he calzado las zapatillas he acabado calado, sin salvar ni un puto día. Increíble. Hoy, muchas dudas a la hora de salir. Por una parte consciente de que no estoy corriendo como el año pasado, y por la otra con la incógnita de cómo iba a responder mi cuerpo después de la semana de catarro, mocos y las molestias gástricas. 
¿Cómo eres tan paquete? Nah, que trabajo para SEUR.

Dentro de hacer una carrera mala, porque me faltan tres puntos, uno corriendo y dos en bici, y de reventar como un gato en un microondas en la bici, hay que ser positivos. No he estado muy lejos del grupo en el que debería ir (15-20") y por lo menos he conseguido no acabar hecho una basura del estómago pese a darlo todo. Sé que me exijo demasiado y que ahora mismo estoy muy lejos de llegar a un nivel digno. Sólo han pasado tres meses y medio desde que empecé a entrenar y sin la consistencia necesaria. Hay que seguir trabajando, aunque estos reveses hagan mella psicológica.

jueves, 1 de febrero de 2018

La regularidad de la irregularidad

Después del trasiego de la navidades toca recomponer rutinas y volver a apretarse el cinturón. Puede que sea el primer año que en lugar de adelgazar en estas fechas, cojo kilos. Sí, siempre he sido un caso, para qué negarlo. Y lo peor es cuando te estás dando cuenta de que las cosas no van como deberían y no eres capaz de poner remedio por circunstancias varias, entre ellas, el tiempo (como factor climatológico). Nunca he sido mucho de salir con la bici en invierno, y cada vez menos. Al final prefiero prevenir el resfriado y hacer rodillo, centrarme en nadar y en correr. 

Pero este año, ni con esas. El día después de reyes me di un hostión en el codo al coger el paraguas del coche, tres días sin nadar, y sin poder estirar el brazo. Después, unos 10 días de entrenos muy buenos, con el objetivo de ir a la Media Maratón de Getafe con Alber y correrla de sparring a 3'45" yendo fácil. Pero hete aquí, circunstancias del destino. Ni Alber llegó, por circunstancias ajenas a él, ni yo la corrí a 3'45" (en realidad sí, ahora explicaré por qué). 

Con Alber fuera de juego, pensé en correrla a 3'30" fácil, si pudiera, algo más rápido, pues mejor. El caso es que el viernes anterior (a 9 días) después del masaje de descarga con Fernando, todo iba como la seda... Hasta que te levantas el viernes con un contracturón en la espalda que no eres capaz de respirar. Analgésicos, y ni por esas. Y el fisio sin cita. Así que al final, "a lo bruto". Tres días después, y estando igual de jodido, decidí ir a nadar para movilizar la zona. El dolor se atenuaba un poco. Después movilidad escapular (trabajo de dominadas y chin ups asistidas) seguida de una paliza con el rulo de foam de esas que no sabes si llorar o reír. Et voilà! Arreglao'. 

Todo correcto, unas series fáciles el miércoles... y el jueves sudé por la noche y me levanté muy jodido de la garganta. Durante el día con fiebre, y el viernes hecho un trapo igual. El sábado algo mejor, aunque el cocido de madre hizo que los 45' de rodaje fácil del día anterior a los 21k fueran pesados. Y así pasó. Al día siguiente algo en el estómago me decía que no estaba bien. Al principio pensé que era el desayuno, pero después de tres cagadas y el dolor de estómago sabía que no iba a ser el día. 

Había que correr, tampoco nos jugábamos mucho, así que "a jugar". Primer 10k controlando mucho, guardando dos marchas con el día asqueroso que nos salió, pero ahí empezó el estómago a hacer de las suyas. ¡Qué agonía esa de ver cómo no puedes apretar por el estómago pero las patas van solas! En fin. Km12 y empieza a ser agónico... Se empiezan a ir los kilómetros. de 3'30" a 3'36" y ya empiezo a buscar con desesperación un bar... Casi explotando, en el k16 (3'50") me doy cuenta de que tengo que parar sí o sí, pero ningún bar a la vista, hasta que aparece y tengo que entrar y soltar todo. Después, 4km al tran tran, con pocas ganas y el dolor de los pies que aparece. El flywire de nike me está desollando vivo los pies. 

Llego a meta con más pena que gloria y el estómago totalmente destruido. Me paso toda la tarde jodido y parte de la noche. Los pies en carne viva. Y empalmamos otros tres días sin entrenar. Fuck!
Hoy por fin las heridas me han dejado entrenar... 4k de agua y abdominales.

No hay manera.

Foto: Carlos Asensi.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

El nombre del silencio

Desde la última actualización han pasado algo más de tres meses y hasta hace algo más de 15 días no he empezado a recuperar la vida. Han sido meses muy jodidos, de mucho estrés y en los que he vivido entre dos mundos: el curro y la biblioteca. 

Días en los que el despertador sonaba a las 7.45, desayunaba en 15' y trabajaba en el ordenador de 8 a 9.15, curraba de 9.15 a 11.15 y me metía en la biblioteca hasta la hora de comer. De ahí a comer en una hora u hora y media, y aprovechar para recoger la casa, poner lavadoras o limpiar, para estar de nuevo a las 16 en la biblio hasta que tocara volver a currar. 

Sin entrenar, más de lo estrictamente necesario o posible (¿40' al día?) y acabar de joderme el aquiles por culpa de la posición de mis pies al estudiar. Consecuencia directa, tendinosis aquilea, y sin poder correr, y algunos días casi ni andar. Después de eso, un periodo lento de recuperación, casi un mes, en las que las sesiones de fuerza han sido prácticamente lo único que he hecho.

Luidgi, Héctor, Alber y yo, en el Real
Todo hasta el día dos de diciembre, fecha del examen de la oposición. Ahí cambio todo y me di cuenta de lo duro que se hace volver a entrenar. Volver a coger la rutina, entrenar 7-10-14 días seguidos, volver a subir en la bici, las series nadando y acumular fatiga. La sensación de pesadez de las piernas y el dolor muscular, hasta las agujetas al bajar las escaleras.

Poco a poco todo ha ido volviendo a su orden. Ahora, con algo más de tiempo libre, y con la cabeza puesta en la siguiente fase de la oposición, me he vuelto a sentir triatleta, con todo lo que ello conlleva, aunque me sobran kilos, síntoma de que el tiempo no pasa en balde. Si me preguntan si este impass ha sido correcto, sin duda, diría que sí. También me ha servido para desconectar, después de unas cuantas (y largas) temporadas casi sin parar, me ha enseñado a verlo todo con perspectiva y para ganar fuerzas para seguir creciendo.

Han venido las navidades y con ellas, algunos entrenos típicos. Las series de Nochebuena, este año con la compañía del tito Luidgi y Héctor, las atípicas cañas de este año, y pensándolo en frío... Otro año más que se pasa de un plumazo. Sin pestañear. Casi todavía estábamos lamentándonos de haber palmado el examen en enero y ya tenemos un  aprobado en diciembre. Todavía queda mucho camino por recorrer hasta el final, pero el primer paso está dado. 


domingo, 24 de septiembre de 2017

Off season

Después de MD de Buelna y un buen fin de semana de concentración con el equipo en las Lagunas de Ruidera, tocaba ponerse el mono de trabajo y darlo todo para conseguir mantener la primera división en la liga de clubes. Viaje a Pulpí con Romo, transbordo en Albacete y activación el viernes por la noche a las tantas.

Sábado campeonato de España de triatlón por parejas, donde competía junto con Omar en la última posta de los relevos. Natación algo movida con algo de olas y una entrada en el agua criminal, por una pasarela de metal que no daba nada de seguridad. En la bici, mucho desgaste, hasta el giro de 180º donde nos cogieron el Ecosport y el Saltoki. Por suerte, a pie rematamos y fuimos capaces de mantener la posicion y acabar en una muy meritoria 6ª posición. 


Sábado por la tarde, bici suave con Romo, Curro y Juanrra. Después, cena, reunión técnica con Trimatas y a sobar, que por la mañana del domingo nos tocaba el supersprint eliminatorio. Ahí yo no tenía nada claro si sería capaz de pasar la primera ronda, ya que llegaba con un nivel de natación que rozaba el más absoluto penasco. Falta de tiempo, contratiempos varios, y semanas que no pasan de 12k, no hay más. Creo que en las dos rondas que corrí salí de los 10 últimos del agua (por no decir 5), por suerte fui capaz de remontar y entrar el 34º en la primera, y el 31º en la segunda, y sumar algún puntillo para el club, librando una caída gorda en la primera ronda en la que una bici del carril contrario salió disparada y me movió los pelos de las piernas. En la segunda ronda, el objetivo era ganar a los del CTOA, con quien nos jugábamos las posiciones 11 y 10, y fue en un sprint agónico donde conseguí entrar por delante, el objetivo que me había marcado Trimatas en el descanso. Creo que ha habido pocos días que haya acabado tan agónico y tan totalmente fundido. 

Y eso lo noté el lunes y el martes.

Durante la semana las sensaciones nadando fueron una basura, corriendo y en bici todo iba correcto, pero nadando no encontraba el ritmo, ni las sensaciones, absolutamente nada.

Y así pasó, el viernes después del viaje hasta Valencia las sensaciones eran una mierda, exactamente las mismas que el sábado cuando estuve nadando con Fran en el puerto. También salí a rodar una hora con Óscar y Pakillo por la mañana, con unos esprines. 

El domingo ya estaba el pescado vendido. Nadé entre mal y muy mal. En parte también porque me descolgué de pies en la segunda boya y me empezó a rozar el mono, perdí la técnica, la fuerza, y salí hecho una mierda del agua, muy lejos de donde debería haber salido (79º a 1'30" del grupo donde debería haber salido). El resto de la carrera fue remar, y remar, y remar. También hay que resaltar la cantidad de caídas que se produjeron, cosa que me benefició para conseguir la posición final, 42º en meta, aunque muy muy lejos del rendimiento que soy capaz de conseguir contento por haber logrado el objetivo del club de entrar entre los 50 primeros, y haciendo equipo con Omar y Alvarete. 

Ahora, dos semanas después, he colgado la bici, y las gafas de nadar y casi las zapatillas. Se acabó el entrenar para competir por unos meses, hasta que salga el examen de la policía nacional. Este año no se puede escapar y por eso he decidido centrarme, y hacer simplemente "deporte salud". 

Ha sido un verano muy intenso, en el que los kilómetros y los fines de semana fuera de casa han ido pesando cada vez más hasta dejarme muy tocado tanto a nivel físico como psicológico. Lo de ir corriendo de lado a lado me ha ido minando, y ahora, es el momento preciso de recuperar.


lunes, 21 de agosto de 2017

Melocotones y otros menesteres

Si alguno (más de uno) sigue mis movimientos por facebook o cualquier red social de las que uso habitualmente, sabrá cuáles han sido éstos en los últimos dos meses, y para el resto y amenizar el truño mañanero de mañana martes, os lo paso a describir a continuación. 

Santander Triathlon Series Madrid.
Puesta a punto para el campeonato de España de triatlón sprint y acuatlón que se celebraría la semana siguiente en Banyoles. La idea era nadar y hacer la bici a tope y luego relajarse corriendo para hacer un buen entreno de cara al primer campeonato importante. 
Las cosas no salieron bien al principio, me tuvieron esperando en una cola de boxes 30' para luego decirme que tenía que haber pasado antes, solté las cosas y mi calentamiento fue ir a toda hostia del box al ropero y del ropero al pontón. Cuando conseguí saltarme la valla y acceder, la gente ya estaba saliendo, así que le tuve que pedir a una juez que me subiera el mono, ponerme las gafas y el gorro y salir. Aún así, salí del agua con los de cabeza y en bici me esturreé bien para ver cómo funcionaban las patas. Hice 2º entre los hermanos Regidor, dejándome llevar mucho en la carrera (corta por cierto). 

Campeonato de España de Triatlón Sprint y Acuatlón - Banyoles. 
Las sensaciones durante la semana fueron regulares, bastante estrés, cerrando el viaje a L2A después de competir, viendo cómo sería la mejor manera de viajar y demás. Finalmente, el viernes salía a las 7.30 de la mañana de Arroyo, Sanse me acercaba a Atocha, y de ahí cogía dos trenes (Atocha-Alcázar y Alcázar-Albacete) cargadito como un mulo para engullir en 15' 8 albóndigas de Sagrario (la madre de Alvarete) y coger el autobús que nos llevaría de Albacete a Girona. Hora de llegada 22.00. 

El problema de este campeonato fue, sin lugar a dudas, la logística. El sábado a las 8 de la mañana ya estábamos en Banyoles, ayudando a los cadetes y firmando para recoger los dorsales (y ver si corríamos en Acuatlón élite o en GGEE). 12 horas y con un cansancio en el cuerpo brutal salíamos a competir (sin ganas). Mi carrera fue bien hasta la primera boya, ahí me zurraron y perdí posiciones, y en la segunda me hundieron totalmente hacia abajo y perdí pies irrecuperables. Después me acordé de esos preciosos segundos en la T1 donde se me fue el grupo bueno por escasos 10", mantuve el pulso durante media vuelta, pero cuando uno de los que va tirando es el morlaco de Perales, sabes que al 95% no vas a enganchar. Nos bajamos a correr en el último pelotón y finito, con más pena que gloria. 

El torrijón que llevaba encima no se me quitó, y a mitad de cena tuve que irme a dormir porque no podía ni con mi alma. Al día siguiente el acuatlón, muy pesado en el agua y saliendo mucho más atrás que el día anterior. Corriendo remonté algo y puntuamos por equipos, que era el objetivo. 

Después del acuatlón, Víctor me recogió allí mismo y nos subimos a L2A. 


L2A: Tri-Trail. 
Lo que sobre el papel se presentaba como una semana más o menos apacible de entrenamiento se torció bastante. La primera semana bastante bien, no sin ello tener que hacer esfuerzos extra porque el término "no adelantar al monitor" es tan difícil de entender como el arameo. 
La segunda semana se transformó, por diversas cuestiones, en 110km de trail con cerca de 7000 de desnivel positivo acumulado. Y claro. Eso acaba pesando. 

Cuenca
Sinceramente, pensaba que iba mejor de lo que iba. También he de reconocer que sabía que podía pasar lo que pasó después de la semana de trail, sin tocar la bici y sin nadar. Explosión total. Nadé mejor de lo que me esperaba. Pené en bici en los últimos kilómetros favorables de bajada y acabé remontando algo a pie sin tener un pedo de fuerza. 6º y 4º regional. Y pensando "qué va a ser de mí en el MD de la semana que viene".

Al día siguiente salida con el poeta Rincón y el hombre sin culo Fran "La perla" Perales, que después de no olerle ni el culo el día anterior nos invitó a chuches y cocacola en el Real.

#PutosLunes
El lunes después de acabar con una buena ampolla en el talón en Cuenca y estar un poco fundido, empezamos la semana con dos cojones. Creo que es importante que lo explique bien para ver cómo cuando uno dice "La ley de Murphy" puede basarse perfectamente en mis cúmulos de despropósitos:

Sales de currar y te vas al fisio, te empieza a manipular y lloras como una perrilla, te hace punción seca y te deja con la misma flexibilidad cuellil que robocop sin engrasar. Vas a lavar el coche, vuelves a casa y bajas todos esos adorables trastos que un entrenador puede tener en el coche: la escala, conos, picas, chinos, la bolsa de deporte y hasta su puta madre montada en una escoba. Subes a casa tranquilo y te llaman de la tienda de bicis (BikeStocks) para decirte que en la devolución de la bolsa de transporte que compraste para el viaje en tren; (el de Madrid-Albacete) y que resultó ser totalmente innecesario por esa PUTA MIERDA de atención al cliente que tiene nuestra querida RENFE; es necesario entregar el recibo de la tarjeta que tienes en la cartera (pero que el de la tienda no te pidió). 

Es cuando vas a echar mano a la cartera y te das cuenta de que no está. Y empieza la búsqueda por casa, como Félix Rguez. de la Fuente persiguiendo un cervatillo. Pero no aparece. Y ya empiezas con los sudores fríos, hasta que te acabas dando cuenta de que la has perdido. ¡Paum! Bloqueas la tarjeta y das por perdida la documentación, y empiezan a flotar interrogantes en el espacio. ¿Cómo voy a Buelna sin identificación? ¿Cómo voy a las pruebas de policía sin identificación? ¿Seguirá siendo de dos meses la espera para renovarlo...? Al final te pasas por las comisarías de la nacional y de la local y no entregan nada (y pones la denuncia de la pérdida porque te parece que la has perdido en el portal de casa y lo das todo por perdido)... peeeeeeeero, minutos antes entra un preso común para firmar el permiso penitenciario y te pide que le dejes pasar porque son dos minutos (después de casi dos horas esperando), total, ya peor no puede ir el día. 

Error. Sales de la comi, te montas en el coche y en lo que cierras la puerta tu móvil se desliza del bolsillo al asiento y del asiento hacia abajo mientras tú cierras la puerta y lo pillas jodiéndolo por la mitad. Gracias Murphy por demostrarme que siempre me puedo equivocar. 

Cuando ya no sabes ni cómo llevas el casco me melocotón que llevas
Buelna - Semana y debut en MD.
Con el episodio anterior, descarté ir en primera instancia pero la cartera "apareció" (la entregaron en mi casa sin dejar ni los céntimos y después de haber cambiado de sitio la tarjeta de crédito-menos mal que la bloqueé-). 

El segundo punto llega con el tema "cabra". En principio iba a llevarme la Orbea Ordu de Pine con las Lightweight pero hubo problemas varios y al final llevaría el engendro de Planet X con las ruedas Token de Mula. El jueves volvieron a cambiar las tornas y al final me la llevé. Problema: Adaptación. Con 1h de cabra el jueves poca historia de adaptación a la prueba iba a hacer. Poco más que aguantar un poco la posición y bajar el sillín para no deshuevarme. 

Y así nos plantamos en Buelna después de 4h de viaje que casi se me hiceron cortas. Dejamos la bici en la T1 en La Población y después a montar tienda y demás. La tupa de agua que cayó por la noche no me dejó descansar bien y el terror nocturno de mi gordi a media noche menos, ¡qué acojone!

Sobre mi debut en MD, puedo sacar conclusiones muy claras:
- Para hacerlo bien hay que entrenar más y más en cabra. 
- El potenciómetro es muy necesario. 
- Hay que hidratarse más y no fiarse de lo que te digan en la organización.

La crónica empezaría con un "salida limpia salvo un enganchón del pie que me quitó el chip", así que bye-bye parciales oficiales. Las boyas estaban muy lejos y en la vuelta tuve que pararme para ver dónde iba porque confundía los gorros de las chicas con las boyas intermedias de orientación. Salí del agua con Gustavo Rodríguez y sabiendo que había ido guardando balas desde el principio. Total, venía en unas condiciones lamentables de entrenamiento después del triplete Trail-Cuenca-Punción. 

La transición muy tranqui, ajustándome todo, poniéndome el maillot, cogiendo las barritas, como en un vestidor, vamos. En bici me concentro y voy bien, pronto pierdo la referencia de Gustavo pero empiezan otras nuevas a aparecer en el horizonte. Yo sigo a mi rollo. Cada vez que paso a uno le animo. Antes del avituallamiento cojo a María Pujol, en la zona de más viento, y es cuando me empiezan a doler las pelotas de ir acoplado (y alto) y cuando cojo algún bache casi muero. La segunda parte de la bici es un recital para los bajadores y me pasan como aviones con lenticulares, yo sigo a mi rollo. En el segundo avituallamiento me cantan el 9º y flipo. Y también flipo cuando le echo un trago al bote de "agua" que es isotónico y sabe a champú. Qué cosa más mala. 

Sigo aguantando la posición hasta que me pasa otro y voy 10º en los últimos 20km dejando 50m que le recuperaba en cada repecho. Todo guay y guardando piernas hasta el km80 cuando empiezo a sudar desmesuradamente y me doy cuenta de que me estoy deshidratando sin vuelta atrás (y mientras tanto la gente sigue pasándome). Ya no queda ni agua, ni avituallamientos, así que sólo puedo concentrarme y guardar lo máximo posible, llegando a la T2 entre los 15 primeros. 

...a por lana voy...

T2 muy de tranqui, con mis calcetines y demás. Saliendo demasiado fuerte sin querer, y pasando el primer 2500 <3'30"/km, después bajo un poco el ritmo sabiendo que me he flipado. Sé que debería comer pero tengo un amago de flato y no mola nada. Se me va el tiempo de zampar. La hemos liado y ya estamos en la tercera vuelta viendo cómo el ritmo objetivo que has clavado en la 2ª vuelta de 3'45"-3'50" se va a 4'-4'05", aún así la media es buena, hay que aguantar. Pero ves cómo te vas viniendo a bajo y te empiezan a doler los pies y lo único que quieres es que llegue la meta dentro de 7,5km porque vas hasta el nardo, así que empiezas el último 5k un poco atufado, más aún cuando empiezas a ver 4'30" en el reloj y ves que te está cagando el palomo en el hombro, pero bien. Eso sí, sabes que no es el único y ves a Juan Valdés echando saquitos de café al resto de competidores en el hombro.


10º en meta y sabiendo que me faltó la segunda semana de entreno en los Alpes para hacerlo mucho mejor. Contento con la experiencia pero siendo consciente de que hay mucho que mejorar.

Ahora nos quedan tres findes:
- Concentración en las Lagunas de Ruidera con el Albacete.
- Campeonato de España de Relevos por parejas y Supersprint eliminatorio en Pulpí.
- Campeonato de España de tri olímpico en Valencia.