lunes, 12 de abril de 2021

Penitencias

 Si he de ser sincero, hay veces que pienso que padecemos un extraño tipo de esquizofrenia o sadomasoquismo. No es normal que estemos deseando que llegue el periodo de vacaciones para sobarnos los hocicos entrenando en vez de irnos de cervezas. La verdad, es que la situación actual invita más a lo primero que a lo segundo, porque al menos así no tienes que llevar el bozal puesto. 

Mi Semana Santa ha vuelto a ser la "habitual", la de entrenar lo que se podía y como se podía, normalmente en compañía, que es algo que siempre hecho en falta en Madrid, siempre dentro de las pautas que marcaba el míster, y con el objetivo de no llegar muy hecho polvo al sábado que era cuando tenía previsto hacer un test de 3k en la pista. 

Los entrenos fueron fluyendo, quizás por la tranquilidad de dormir 8h al día, por las torrijas y el arroz con leche de la Mari Pradi o porque dejar de estar sólo todo el puto día te hace cambiar el chip. El caso es que saqué buena semana de entrenos, con tiempo de ocio para desconectar de los entrenos incluso (como si entrenar no fuera ocio, jaja). Cierto es que pasé por el mecánico a que me echara un vistazo, con Fer Arias y me vio bastante jodido. El diafragma de nuevo. El estrés y lo emocional. Así que a hacer los ejercicios de incrustarse las manitas debajo de las costillas, poco agradable pero muy beneficioso. 

El 3k salió bien, en 9'10" según mi reloj, acusando mucho el hecho de no llevar liebre y comerme el tres mil entero yo, pero muy satisfecho. Sí que es verdad que salí demasiado fuerte y lo fui pagando (2'55"-3'05"-3'10"), eso sí al día siguiente tenía un dolor de patas que no era ni medio normal, luego apretaba en bici y subía, pero las sensaciones no eran nada buenas, así que el domingo por la tarde foam roller y a chillar. Y claro, también cuenta que metimos en transición con "La Perla" Perales 45' a 3'50" en transición y porque me negué a ir más rápido de lo que ya íbamos (20" más rápido/km de lo que en teoría deberíamos haber ido). El caso es que hagas lo que hagas, en Talavera siempre habrá un alicate dispuesto a sacarte los colores.

Si hay algo que me faltó en Semana Santa fue compartir más entrenos con el tito Luidgi y echarme una foto con él, aunque para los que salimos a entrenar es más importante la conversación durante, que la foto de después. Os dejo una foto con la nueva incorporación a la grupeta, piragüista (campeón del mundo) reconvertido en (por el momento) Duatleta, con ADN competitivo 100% y más buena gente que el copón. 

sábado, 20 de marzo de 2021

Retorno

 Han pasado muchos meses desde que llegué de Canarias, desde que me acoplé a vivir en Madrid y también desde que me puse en manos de Héctor para que me llevara la preparación. Hasta enero fue una preparación relativamente sencilla, pero de allí hasta ahora, he descubierto un nuevo abanico de posibilidades y estilos de sufrimiento, en todas las disciplinas. 

He de decir que también he sufrido cierta transformación física, que se me han vuelto a notar los cuadraditos y alguna vena que tenía olvidada. Y sobre todo, mental. Reencontrarme conmigo mismo, ser capaz de sacar la mierda mental y la tensión que genera la situación actual; recordemos que estamos en medio de una puta pandemia con un virus mortal en medio; darme cuenta que para volver a sonreír hace falta aprender a llorar. Es jodido. De hecho, el otro día vi el videoclip de Los De Marras, que os pongo al final del post, me acordaba de mi abuela y me puse a llorar como una magdalena. Quizás sea natural y muy posiblemente necesario.


Lo que sí que es absolutamente necesario es hablar, tomar un café con los colegas. He hablado con muchos, deportistas en mayor o menor medida, que tienen o tenemos, ciertos episodios de ansiedad. Casualmente nos da a todos por lo mismo, atracar la nevera como si no hubiera un mañana y comernos a dios por las patas. La motivación es complicada de llevar, ver las noticias no ayuda, la luz al final del túnel no se ve, y al final siempre hay una situación de desasosiego generalizado que invita a comer donetes y beber cervezas en vez de salir a correr.

Independientemente de lo anterior, el domingo volví a competir en un duatlón, 23 meses y pico después de la última vez que me puse un dorsal, en Avilés en el CE Duatlón CRE, donde lo pasé realmente mal. Fue una carrera en un formato extraño, con salidas cada 15" de 6 personas con drafting permitido, un circuito de bici ratonero a 3 vueltas de bici donde los doblados fueron un peligro. Independientemente de que el formato gustara más o menos, hay que reconocer el mérito y el éxito del Club Triatlón Almansa por echarle horas y ser capaces de sacar una competición en las circunstancias actuales.

Mi carrera fue un poco extraña, las sensaciones no fueron buenas, o al menos, no se correspondían con los tiempos que venía marcando hasta dos semanas antes. Me escapé corriendo y luego me cogieron en bici. Cometí errores que tengo que pulir, como llegar las zapatas de ciclismo en lugar de las de triatlón, máxime cuando se me bloqueó la boa con la lengüeta y llevaba las zapas muy flojas, no conseguía entrar bien en las curvas, yendo bastante cuadrado y me comí más latigazos de los que me gustaría. Hubo bastante tensión con los palos en el grupo, pero conseguí bajarme bien a correr. Después, un all-out de primeras y a rezar, intentar pegarme a Frankie sin conseguirlo y llegar a meta totalmente ko. Lo mejor, sin duda, ha sido reecontrarme con mis gañanes de Harvardcete, y sentir que después de dos años no ha cambiado nada. Desde aquí dar las gracias a los Brownies de Albacete, Omar y Alvarete, y a sus padres, Manolo y Sagrario, que me acogieron como un hijo pródigo.

El globo me ha durado 3-4 días fácil, con un dolor de estómago muy jodido durante 2-3 días, pensando incluso en tener que ir al médico. Y respecto al rendimiento, hay que tener en cuenta que el 27 de febrero recibí la vacuna. Fueron 3-4 días de pasarlo muy chungo, fiebre, escalofríos, dolor de riñones y de cuerpo en general, un cansancio extremo y la sensación de que el cuerpo no funcionaba igual durante la semana después (de hecho, aún sigo con esa sensación). Aún así, he sacado algunos entrenos buenos y otros no tanto, algún día he tenido que parar porque me daban unos calambres del copón. Hoy, sin ir más lejos, después de dormir 9h, he hecho un entreno que a priori no debía costarme mucho, sin embargo, llevo desde dos horas después de acabar con una bajona considerable. 

Por otra parte, este año me da la sensación que al no tener ránking ninguno de duatlón ni de triatlón, lo de competir en élite, o al menos entrar en los clasificatorios, va a ser una quimera. Ya me he quedado fuera del de Águilas, pese a estar inscrito el 43º, y tiene pinta que el resto del año será así. El sistema de la FETRI es así de pernicioso, o compites un año en grupos o el acceso a élite será casi imposible, al menos, por méritos propios. 



sábado, 23 de enero de 2021

Los mayas eran disléxicos

 Si 2020 fue un año marcado por un año para olvidar, y el 31 brindábamos por dejarlo atrás, su sucesor está incluso subiendo el listón. 22 días de 2021 han dado para mucho, el asalto al capitolio de los EEUU, la mayor nevada en la historia reciente de Madrid y su colapso durante una semana, una explosión de gas que destruye tres plantas de un edificio, un meteorito sobrevolando la capital y una cepa de "efecto residual" que se está convirtiendo en "cepa dominante". ¡Ah! Y la sospecha de la cancelación de los JJOO de Tokyo 2020-21-32? A este paso empiezo a pensar que los Mayas se equivocaron con 2012 y el que picaba piedra no lo escuchó bien:

-¿2021?

- Cuate cabrón, que te he dicho 2012.

- Buah, déjalo y que se jodan los colonos.

- Pues te sacrifico a los dioses y te saco el corazón.

- Pos' vale.


Sinceramente, ya no veo las noticias. He cambiado a Carlos Herrera o a Alsina por El Pirata y su banda. Como mucho veo los titulares y luego pongo grandes programas como "Mountain Men", "Cazadores de langostas" o "Cazadores del pantano". Es increíble como  DiscoveryMax puede abstraerte con chorradas que no te interesan en absoluto. Por encima de Netflix o HBO, aunque echo de menos Vikingos. 

Y en relación a esto. En general, muchos conocidos están cayendo enfermos (o positivos) por COVID. Ni mucho menos son afecciones importantes, pero el clima de histeria colectiva se masca. Sí. Estamos de acuerdo en que el puto virus este se ha llevado por delante 80.000 personas según el INE, pero es que si aplicamos las estadísticas de mortalidad, los contagios serían muy muy superiores a los oficiales. Hay muchas más personas que han estado en contacto con el virus (y que lo han pasado sin darse cuenta) de lo que se cree. 

En relación a esto, cabe resumir que en navidades, mi vida social fue: entrenar, quedar un día con Alber y Óscar a tomar una cocacola; otro día con Edu a desyunar, y otro con Sergio en Toledo, y siempre con mascarilla. Y fin. 

Dicho esto, y volviendo al clima de histeria colectiva, ya he visto diferentes reacciones en los confinamientos de 10 días en casa y la evolución del ser humano. O más bien involución. Y ahí se ve que estamos frente a una generación de blanditos. Y no, no me refiero únicamente a los nacidos en este nuevo siglo. Los mayores también. Gente de 40-50-60 que no razona. Visión túnel y razonamiento en negativo. Lo de parar 10 segundos, analizar la situación y buscar una situación, como que no. Es como el que se pone a meter acelerones con el coche en la nieve. No va a salir nunca. Pues de este bucle igual. Gente irascible, que salta a las primeras de cambio que no es capaz de pararse a pensar un poco y darse cuenta de que Ockham tenía razón: "la respuesta más sencilla...". Habría que asumir que todos vamos a pasar por el COVID, y prepararnos de la mejor manera posible: dieta equilibrada, actividad física, mejorar la respuesta inmune con suplementos si fuera necesario, y protegernos, no hacer el cafre, usar mascarilla. Creo que no es ni tan descabellado, ni tan difícil, ni de entender, ni de hacer. En ese sentido, sigo sin entender cómo ni por qué, cierran los centros deportivos. No solo centros "cerrados" sino al aire libre, como pistas de atletismo. Al final, me da la sensación de que intentan matar moscas a cañonazos, porque los que nos gobiernan, son completamente inútiles.

Yo admito que me pasa, sobre todo cuando no he ido a entrenar y he liberado tensión, luego llegas a casa hecho una braga, pero totalmente feliz.

Lo que está claro es que si éste es el inicio del fin de la humanidad, viendo cómo se desarrollan los eventos, lo tenemos merecido. Cualquier animal hubiese aprendido la lección, como el experimento de la Jaula de monos de Asch, simplemente con los aeropuertos o las masificaciones. Nosotros no. Será porque te han educado para obedecer y no pensar por nosotros mismos.




sábado, 17 de octubre de 2020

Entrenar en tiempos de pandemia

  Recuerdo cuando empecé a salir en bici con 14-15 años con una sudadera y un culote, unos guantes que usaba para ir al colegio y un casco que era como el caparazón de una tortuga. Siempre pensaba que, con el tiempo, tendría pasta y me compraría las equipaciones "más mejores del mundo mundial". Creces, evolucionas, hay cambios en tu vida, algunos para mejor, otros no tanto, y llega un punto en el que crees que aquello que añorabas lo puedes llegar a conseguir. Sin embargo, te miras al espejo, y ves que ya tienes más entradas, más canas, alguna zona del pelo que clarea, más arrugas y sobre todo, menos ganas.

Si le sumas que a la frase anterior hay una pandemia mundial y Madrid, se hace un cóctel explosivo. Es verdad que llegué a Talavera desde Canarias muy pasado de peso, unos 5-6 para ser exactos. El verano, las amistades, las vacaciones, te hacen afinar pero al regreso al curro hay una nueva rutina que adoptar. Y cuesta. Al principio intenté seguir motivado, con vistas a unos hipotéticos campeonatos de España de duatlón que se celebrarían, pero realmente, ves cómo evoluciona la pandemia, y no hay ganas.

Son riesgos innecesarios que sumado a la incertidumbre constante hacen que salgas a entrenar con una mochila llena de piedras, o de pensamientos. Aquello de rumiar psicológicamente. Cuando el objetivo es "estar en forma" y eso es algo relativamente fácil, digamos, no parecer una albóndiga con patas, te relajas, y haces pereza. He sido capaz de entrenar dos veces en una semana y vaguear los otros 5 días rascándome las pelotas o viendo series. ¡Manda huevos! ¡Quién te ha visto y quién te ve!

Ahora, intento volver, poco a poco, vadeando la incertidumbre, despacito, y haciendo bien las cosas de nuevo, con Héctor a los mandos. Aunque la incertidumbre sigue ahí, la pasta salió del banco, así que hay que aprovechar lo invertido, al menos, de aquí a tres meses.


miércoles, 12 de agosto de 2020

Resiliencia

Un mes para cambiar mi mundo.

O al menos, todos los planes que tenía con él.

En muchísimos aspectos. En general, a mejor, salvo alguna excepción. Tener 30 para aprender a aceptar que hay cosas en tu vida que se escapan a tu control y que no se pueden cambiar, precisamente por lo anterior. Aprender a jugar las cartas conforme vienen dadas, sea para bien o para mal. Como aquella frase que decía que hay veces que se gana y otras se aprende. Puede sonar a consuelo de perdedor pero se resume a otra palabra: Resiliencia.



He conseguido ir cumpliendo objetivos e ir avanzando, siempre hacia adelante. Conseguí quitarme los kilates de más con los que vine. Hay que tener en cuenta que el confitamiento me sentó bien. Tan bien que dejé la talla 40 de pantalón para ingresar en la 42. Cuestiones derivadas del cierre de gimnasios y ausencia de motivación para entrenar. Eso contando con que lograba salir a correr de vez en cuando la jungla de asfalto roto llamada La Laguna. Pero sí, en general, podemos decir que vine como un puto tejón. Véase por la forma, rechonchilla, digamos. 
Por suerte o por desgracia, tengo colegas de entreno que son unos hijos de Satanás, y he conseguido ponerme en un mes relativamente fuerte. Ni mucho menos a un nivel de rendimiento óptimo, pero sí para acabar los entrenos con una sonrisa, y que luego te duelan hasta las pestañas. Entre medias, llevé la bicicleta a pintar a "Carbono y más", unos conocidos de Talaverilla, lo que significa que he estado dos semanas entrenando con el cabrito. Y claro, no es la misma posición, no es la misma longitud de biela, realmente no es geometría de cabra, y las horas acoplado dolían en el lomo, que menos gusto, daba de todo. Restémosle entrenar con Héctor Arévalo (Torete) y que te "convenza" para hacer transición post series en bici. Apoteósico. Si al acabar me hubiesen puesto un cubo de hielo hubiese metido la cabeza antes que los pies. Como dice la LOGSE, "progresa adecuadamente", a consta de enganchar algún buen melocotón. 

Bromas al margen, os dejo la foto de cómo ha quedado la bici, a falta de recibir unas ruedas Vision de perfil 35 que he pillado a una web alemana. Esto de tener cuartos es muy peligroso. Se me ocurren un montón de polleces que sin ser imprescindibles, tampoco puedes clasificar como caprichos, que comprar. Habrá que ver cómo quedan. Me junto con Don Alberto y así me pasa, me brotan las pijadas, jaja.

En el plano laboral, viento en popa a toda vela, ahora gastando unos cuantos días de vacaciones, con el piso cogido en Madrid, y la puta incertidumbre de si cuando vuelva habrá unos okupas hijueputas metidos en él. ¡Esperemos que no! De hecho me planteo pasarme para ver cómo está el tema por si acaso. 

De los entrenos, lo más reseñable es que después de 15 años haciendo triatlón, si bien es cierto que los primeros no contaron y he estado mucho tiempo fuera, he subido al fin Mijares, haciendo en esa misma ruta Serranillos y Pedro Bernardo, con la grupeta de los Talavera Training de Álvaro Calvo, también la machada al día siguiente con una ruta de 124km, casi 1500 positivos y más de 30 de media, y eso que yo venía descolgado. También el reencuentro con Fer Alarza, pudiendo compartir algún entreno con nuestro olímpico. Y he de decir, que estoy volviendo a encontrarme bien en el gym gracias a la ayuda de Javi Noru, que me deja entrenar en su centro un par de veces por semana.


jueves, 2 de julio de 2020

Letargo

Llevaba tiempo sin escribir, por falta de ganas y de motivos. Si hubiese exprimido mi cerebro, posiblemente hubiese salido algo, probablemente nada bueno, pero sí algo.

Ahora, tras la vuelta a casa y después de haber pasado el estrés de la última semana, haciendo gestiones de todo tipo y preparando la mudanza con contratiempos, puedo sentarme un rato y escribir. También porque ahora compré un portátil nuevo y puedo escribir sin estar pegado a una toma eléctrica.

Han sido meses duros de confinamiento y la progresiva recuperación de la "normalidad", hasta cierto punto, con cambios en el trabajo que hacían más mella psicológica que física, y claro, como todos, hubo días de esos que no te aguantas ni a ti mismo, ni le veías el sentido a nada. De todo se sale. Las etapas se cubren y el tiempo pasa. Algo cambia en ti. Evolucionas, espero, a mejor. Aprendes. Te preparas para lo que venga, "In omnia paratus".

Solo con hielo Tigri
Volver a las raíces, Talavera, días de reencuentros, ver a los colegas, un café o un entreno, o ambas. Correr de nuevo por el camino de la ITV, llano, amplio, de tierra, ¡joder, cómo lo echaba de menos! Dejar que se despierte el gusanillo masoquista poco a poco, de nuevo, ese que estaba hecho un capullo (como alguno con los que estuve hoy). Sufrir y disfrutar, y quitarme los kilos de más que he cogido, que yo diría que me ha encogido la ropa de curro. Por cierto, próximo destino, Madrid.

Con ese pelo pareces, por lo menos, cámara de PP
Hoy, primer día, y ya triple sesión. Quizás porque me lo pedía el cuerpo, o porque hay veces que no sé decir que no. Después de una carreterita desde mi casa hasta Espinosillo, 10k clavaos', ducha, porque no recordaba por qué llamada yo a ese pueblo "La sartén del Diablo", y un café en la sede. Tomarte un café sin que te cagues vivo o que sepa totalmente amargo es un plus. Parecerá una tontería, pero hay pocos sitios de Tenerife donde me haya tomado un café decente. Ver el Tigri y al tito Luidgi y que ya te engañe para ir a hacer unas pesitas en el gimnasio de Noru, y ya puestos, unos metrillos en la Alameda, y coincidir con Solana. Te cagas. Todos los locos vamos a los mismos sitios debe ser. Y por mucho que pase el tiempo, Luidgi seguirá siendo un cabroncete muy salao', del tipo de acabar de hacer un 200 estilos y que te meta prisa para hacer un 200 crol, en piscina de 50, no lo olvidemos.

El programa de esta tarde incluye revisión de bici, puesta a punto y poner los pedales a cargar. ¡Cómo echaba de menos esta mierda!


jueves, 7 de mayo de 2020

Memoria de Pez

Hoy es día 7 de mayo, y seguimos en la Fase Cero de la ya famosa “desescalada”. Sin embargo hay un exceso de confianza y una relajación muy plausible, que no es nuevo. Llevamos una semana desde que se anunciaran las medidas de desconfinamiento, y ya desde antes se percibían. Sin ir más lejos, el sábado pasado fui a cierto supermercado y lo que vi hizo que estuviera rumiando este post día tras día. Una cola de veinte personas para entrar podría ser lo normal. Un hacinamiento de 50 personas esperando para pagar no. Y lo peor de todo,  verlo normal.

Que estemos hasta las pelotas de estar encerrados en casa, no es excusa. El bicho de los cojones sigue fuera, pero, lo hemos olvidado.

En mi barrio ya no hay aplausos, tampoco caceroladas. Y eso que las 20.00 peninsular es son aquí las 19.00 por lo que el argumento de salir a pasear no es válido. He de admitir que tampoco salí nunca a hacerlo en los más de 50 días. Quizás porque me parece hipócrita o quizás porque creo que es mejor hacer una llamada a un colega enfermero o enviarle un WhatsApp a un amigo policía o ser amable y sonreír a la cajera del súper. Y ese silencio conciudadano es síntoma inequívoco de que hemos olvidado cómo estábamos hace un mes.

Celebramos, pírrica mente, que hay “menos de 200 muertos diarios”. ¿Cuánto ocuparían esos ataúdes? Hemos perdido totalmente la conciencia y la consciencia de las dimensiones de lo que estamos pasando, porque esto no se ha acabado. Pero claro, decir esto, es incitar públicamente al odio, o ser pesimista. Nos marean con cifras y siempre hay alguien que miente. Desde el inútil que tenemos como presidente (o que al menos figura como tal) empeñado en que somos los quintos del mundo en hacer test, hasta los medios en los que  raro es que no salga la palabra “ultraderecha”.

Aún no somos conscientes del berenjenal en el que estamos metidos porque los datos se falsean. Desde los contagios diarios, recordemos que el lunes la CAM “notificó” al Gobierno 1 contagiado y publicó en la web 190, hasta las cifras de paro, al no contar con los ER(T)E. Y la mayoría de estos últimos siguen sin cobrar. ¿Quién miente? Los datos de paro nos van a despertar como una hostia a mano abierta en la jeta, y nos vendrá bien para espabilar del sueño cianótico en el que la renta básica nos está sumergiendo. El despertar, que debería ser progresivo, como en el mito de la caverna, será una huida hacia adelante en el que nos quedaremos ciegos, como aquel proverbio que decía: “Los árboles no te dejan ver el bosque”. Una ceguera, que, como el portal de transparencia del gobierno, opaca.

Soy de esos que se ha molestado en buscar en BOE, bien para realizar bien mi trabajo o bien para saber cuándo y cómo cojones ir a correr, y lo que encontré hasta que por fin di con la dichosa orden ministerial de sanidad y transportes, fueron nombramientos de Libre designación (porque “a dedo” queda poco democrático) y no pocos. Pero eso no saldrá en las noticias.

“No corren buenos tiempos para los soñadores”, decía una frase escrita con spray en la pared de mi barrio en Talavera. Parecía casi una premonición, o una inyección de realidad. Realmente, no van a correr buenos tiempos para nadie.

Lo vi el sábado, cuando hubo masificación en las zonas de paseo y deporte, y corrillos, y gente abrazándose. “No miniño” no estamos en ese punto aún. Habrá repunte. Más pronto que tarde. Y eso hará que la rama de la que colgamos sobre el abismo acabe cercenándose.

Por propio egoísmo primero, por falta de planificación segundo, por ausencia de liderazgo tercero, y por puto electoralismo. La forma más fácil de ganar votos es la dinámica de una barra de pub un sábado por la noche (de las de antes) “prometer hasta meter y una vez metido olvidar lo prometido”. Y no se trata de un comunismo encubierto que identifica a los portadores de banderas de España en los coches como decía Carlos Herrera, se trata de saber cuándo se puede y cuándo no se puede ejercer el derecho de reunión. Es muy simple. El problema es que se deja en manos de los ciudadanos la interpretación de unas normas confusas. Si sale bien es gracias al gobierno, si sale mal es culpa de los ciudadanos, o realidad es que pase lo que pase será “pese al Gobierno”. Se ha perdido cualquier tipo de decencia, y el “mando único” es un figurante, las CCAA postulan, sin tino, medidas, y como el ejecutivo, improvisan. Y fallan, como Ayuso con los menús del Telepizza o la reunión de la clausura de IFEMA, pero siempre se habla más de un lado que del otro. Porque igual que digo que Margarita Robles ha hecho que se me pongan los pelos de punta, he sentido vergüenza
ajena leyendo las entrevistas a Celaá en las declaraciones sobre Portugal (que ha al tenido menos contagios por su localización geográfica o que los niños son del Estado) o escuchando hablar a MJ Montero, porque una cosa es el acento y otra la dicción (sobre la semántica y no decir nada con 100 palabras también se podría hablar).


La culpa acabará siendo siempre del individuo, aunque todo el poder se concentre en un Mando Único, y cuando pasa eso, es decir, que quien nos gobierna elude responsabilidades, estamos jodidos. Una vez más prorrogado el estado de Alarma, habría que tirar de hemeroteca, o “Alarma o Caos” y la elección es  “caos en el estado de alarma”, porque lo que nos queda por vivir dista mucho de haber terminado. Ante eso, algunas preguntas, ¿Si hay rebrote la culpa será de los que se opusieron infructuosamente al EdA, léase PP-VOX? Recordemos que los mismos que votaron a favor del Presidente en la investidura le han retirado el apoyo, y otros, están en el aire. Estos tíos (PNV-ERC) hacen buena la frase de Cepión, “Roma no paga a traidores”, salvo que Sánchez no sabía que él era Viriato, y no el cónclave italiano.

Ante tal panorama, solo puedo desearos suerte. Porque la vamos a necesitar. Yo también.